Un relojero rufo (Barypthengus martii) inspecciona una madriguera de armadillo gigante (Priodontes maximus).
#LABO | Cámara trampa: Robándose las cámaras

27 de febrero de 2019 | Autor: Arianna Basto

La investigación es parte de nuestro día a día. Instalamos diversas cámaras trampa en nuestra estación biológica Los Amigos para monitorear algunos nidos de los sigilosos armadillos gigante (Priodontes maximus). Sin embargo, un amigo del bosque menos tímido se robó la atención: un relojero rufo (Barypththus martii).

Esta curiosa especie pertenece a la familia Momotidae, que comprende un grupo de coloridas aves arbóreas. Endémicas a los trópicos, los relojeros varían entre tamaños medianos a mediano grandes. A pesar de su brillante plumaje – una combinación de verdes, azules y colores rufos (como el óxido) –  son difíciles de detectar. La mayoría de las especies tienen una cola larga y algunas tienen dos plumas más largas que terminan en puntas como una raqueta. En contraste con muchas otras familias de aves, los relojeros no exhiben dimorfismo sexual: los machos y las hembras son similares, aunque los machos tienden a ser más grandes y tienen colas más largas.

Relojero amazónico (Momotus momota) exhibiendo su cola que parece a una raqueta

© Will Sweet – Un relojero amazónico (Momotus momota) exhibiendo su cola que parece a una raqueta 

Avistar un relojero puede ser desafiante, ya que permanecen inmóviles por largos períodos. Pueden ser detectados cuando vuelan para atrapar a sus presas o a través del movimiento lateral de sus colas. Se ha planteado la hipótesis que el relojero cejiazul (Eumomota superciliosa) utiliza este movimiento para indicar a un depredador que ha advertido su presencia. Así este podría desistir de un ataque, evitando un derroche innecesario de energía por ambas partes.

Los relojeros se pueden encontrar en una variedad de tipos de bosques. Desde los bosques tropicales de tierras bajas hasta los bosques templados. Incluso, algunas especies pueden adaptarse a hábitats intervenidos por el hombre como plantaciones y jardines. Los relojeros toman sus presas de hojas, ramas y otros tipos de vegetación, y también del suelo. Las especies más pequeñas se alimentan de insectos, mientras que las más grandes adicionalmente se alimentan de otros invertebrados, pequeños vertebrados y frutas. Se ha registrado que las especies más grandes como el relojero amazónico (Momotus momota) y el relojero rufo se alimentan de murciélagos y ranas venenosas, respectivamente, en este último caso sin daño aparente.

Un relojero rufo (Barypthengus martii) inspecciona una madriguera de armadillo gigante (Priodontes maximus).

Un relojero rufo (Barypthengus martii) inspecciona una madriguera de armadillo gigante (Priodontes maximus).  

La mayoría de los Momotidae tienen comportamientos de reproducción similares. Una excepción es el relojero enano (Hylomanes momotula), el cual también es morfológicamente atípico y la especie más primitiva de la familia. Estas aves utilizan sus patas para aflojar el suelo y luego cavar sus nidos. Ambos adultos comparten este trabajo y la crianza de los pichones. Los relojeros son anidadores solitarios, pero si el espacio disponible es limitado, pueden concentrarse en grupos. Ellos cavan un nido nuevo en cada temporada de anidación, por lo general cercano al anterior. Como nuestra cámara trampa y otros estudios han reportado, los relojeros rufos también usan madrigueras de armadillos y otros mamíferos para anidar.

Al igual que muchas otras aves neotropicales, los relojeros están poco estudiados, y hay mucho más por aprender sobre ellos. ¡Quién sabe qué otras sorpresas estén guardando!

Para más información:
Skutch, A. F. (1971). Life History of the Broad-billed Motmot with Notes on the Rufous Motmot. The Wilson Bulletin Vol. 83, Nro 1.
Murphy, T. G. (2006). Predator-elicited visual signal: why the turquoise-browed motmot wag-displays its racketed tail. Behavioral Ecology